Auditoría Pública nº 74. Revista de los órganos autonómicos de control externo

de común acuerdo, ante los titulares de la información que nos resulta indispensable a los OCEX para el de- sempeño de nuestras funciones, permitiendo soluciones ágiles y eficaces para interoperar con respeto, seguridad y las debidas garantías entre los repositorios que contie- nen dicha información y los datos en que se estructura. La tecnología no es neutral. No podemos delegar la responsabilidad que el ordenamiento nos asigna en su uso racional, sostenible y proporcionado. Tampoco es gratuita, ni muchas veces, sencilla. Es el momento clave de las personas, las que han/hemos de decidir cómo han de evolucionar nuestras organizaciones, al hilo del contexto digital que nos rodea. Y es que las organizaciones, también los OCEX por lo que aquí interesa, se componen de personas, cuya agregación en perseguir objetivos compartidos ha de re- portar resultados positivos para todos ellos. La solución la tenemos más cerca de lo que podamos pensar. Se trata de analizar, debatir, consensuar, decidir y actuar. De no ser así, la desafección de la ciudadanía, alen- tada por una no pocas veces interesada globalización, que trata de apropiarse de la tecnología, con fines o consecuencias derivadas no siempre claras, confesables o asumibles, aunque a menudo tácitamente aceptadas, podría deteriorar, cuando no socavar, a medio plazo la legitimidad de la acción pública en el terreno de la convivencia colectiva, en ese equilibrio de poderes y controles en el que se basa la esencia del sistema demo- crático tal y como lo conocemos, y en cuya arquitectura los OCEX desempeñan un papel tan relevante como a menudo poco conocido. 10. A MODO DE RESUMEN, Y SIN DESFALLECER EN EL INTENTO Nadie dijo que esto de la administración electrónica resultaba fácil. Y si lo hizo, no dijo toda la verdad. Tampoco que iba a resultar gratis. O que no habría dificultades e incertidumbres en el camino. Nadie avisó que en ese proceso no habría resistencias más o menos veladas o explícitas que pudieran comprometer su éxito. Por desgracia, no todos los “manguitos” han desapare- cido de la función pública, pues algunos siguen existien- do, sólo que se han transformado en digitales. No hay pues una única fórmula para conseguirlo, pero sí unas reglas básicas que garanticen la apuesta por ese itinerario que, de retrasarse, solo ha de provocar ine- ficiencias en el funcionamiento del sector público. Como apenas hemos apuntado en estas líneas, la transformación digital de un OCEX no se limita a la compra de hardware y al licenciamiento de software, más o menos cautivo o propietario. Se trata de un proceso complejo, que requiere es- fuerzos, por supuesto, pero también de conocimientos previos, así como la imprescindible colaboración entre los propios actores (OCEX/ASOCEX/TCU) y cómo no, también medios, que por economías de escala han de resultar más eficientes, también, en términos de costes, para la consecución de los fines previstos –la auditoría- si se canalizan de forma consensuada entre todos ellos. La experiencia en auditorías operativas o de la plata- forma conjunta de rendición de cuentas de las entidades locales –no nos podemos ahora extender en ello- pue- den constituir un buen antecedente de su estímulo en ese sentido 44 . La formación y reciclaje, tanto del actual personal a su servicio, así como de quienes han de constituir su relevo natural, devienen a mi juicio piezas clave del sis- tema que entre todos los servidores públicos hemos de desplegar en nuestras organizaciones, ante la magnitud de los cambios de contexto en que nos encontramos. Un proyecto, por tanto, que en el seno de los OCEX debe liderarse desde el ámbito directivo: Consejos, pre- sidencias, síndicos o consejeros; que necesariamente ha- brá de implementarse por parte de los equipos técnicos de auditoría; y cuyo impulso ha de encajar con naturali- dad en las Secretarías Generales, hábitat natural donde se integran los servicios transversales –jurídicos, técni- cos, informáticos, económicos- que han de servir como referente y apoyo para la planificación y ejecución de los procesos de modernización a llevar a cabo en el seno de cada OCEX, tanto en el ámbito de la administración electrónica como en los procesos de transformación, re- novación y adaptación digitales. Una realidad que no podemos desconocer. Una es- trategia que constituye nuestra responsabilidad, de la que también deberemos hacer nuestro personal ac- countment a la sociedad a la que servimos y que justifi- ca, en última instancia, que seamos auditados de una u otra forma, también en ese campo. No nos falta mucho tiempo para ser examinados. Pero hay tiempo suficiente para prepararnos. Es un camino de mejora continua y que sin duda comporta dificultades, pero que de no transitarlo, pue- de comportar una merma de nuestra credibilidad como instituciones esenciales en el control externo de la acti- vidad del Sector Público. Se trata, al menos modestamente así lo estimo, de un asunto vital. No podemos mirar hacia otro lado. 67 Auditoría Pública nº 74 (2019), pp. 53 - 67 44 Como bien se ha puesto de manifiesto por Silvia Alcázar Valladares y Rafael Pou Bell en La Plataforma de Rendición de Cuentas de las Entidades Locales: mu- cho más que un instrumento para la rendición de las cuentas del sector público local : https://www.tcu.es/repositorio/a80a6d23-0d30-4b37-adbd-186b00e34c55/ R59_05_Alcazar_Pou_Plataforma.pdf Estrategia de implantación de la administración electrónica en un órgano de control externo (OCEX): No hablamos solo de Tecnología

RkJQdWJsaXNoZXIy MTEw